Anayeli Torres Morales, de 19 años de edad, cursaba el segundo semestre de Enfermería. Pagaba sus estudios con el dinero que obtenía de la venta de tortas y antojitos que metía a escondidas al salón de clases. Provenía de una familia de escasos recursos, pero hacía lo posible para no abandonar los estudios y ayudar con el gasto en su hogar.

Anayeli estuvo desaparecida durante tres días. Al final, le encontraron en el fondo de una barranca de 85 metros de profundidad. Su cadáver no presentaba señales de violencia sexual o golpes. Únicamente hematomas en los brazos.

Anayeli Torres se sumó el pasado viernes a la estadística de mujeres asesinadas en México. Originaria de Coscomatepec se convirtió en la víctima número cuatro de la semana pasada, las más negativa en el tema de la seguridad para las mujeres durante el Gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares.

Esa misma semana, tres chicas de Tlapacoyan aparecieron sin vida. Dos con el tiro de gracia y una semisepultada.

Una joven ejemplar

“Siempre se levantaba a las 5:30 de la mañana. Se ponía a hacer sus tortas para llevarlas a la escuela y venderlas, aunque el prefecto le había advertido que no vendiera, pues afectaba a las cooperativas escolares, ella se las ideaba para meterlas de contrabando en su mochila; sus amigas y compañeros le pedían de siete a 30”, recuerda su mamá.

Y añade: “Siempre las terminaba, a veces llevaba unos antojitos que también escondía en una bolsita y en unos trastecitos; cuando no le alcanzaba para las tortas vendía gelatinas o dulces, y si no, organizaba tandas entre sus compañeros, familiares y vecinos. Su idea era siempre contar con efectivo para sus gastos”.

El cuerpo de Anayeli fue hallado el pasado viernes, luego de tres días que estuvo desaparecida. Foto: Ignacio Carvajal, BlogExpediente

El cuerpo de Anayeli fue hallado el pasado viernes, luego de tres días que estuvo desaparecida. Foto: Ignacio Carvajal, BlogExpediente

Cuando llegaba de la escuela, apresuraba sus deberes para asistir por lo menos una hora al gimnasio.

De tres hermanos, ella era la de en medio.

A las pocas horas de la noticia de la muerte de Anayeli, docenas de personas salieron a marchar, especialmente mujeres, lanzando consignas contra los tres niveles de gobierno.

Hasta el cierre de esta nota no se contaba con noticias sobre presunto o presuntos culpables. Y el Fiscal General del Estado, Jorge Wínckler Ortiz, no había dedicado ni un sólo comunicado a los cuatro probables feminicidios acontecidos la semana anterior.

A la casa de los papás de la difunta, cuenta la familia, arribó una alta funcionaria de la Fiscalía en Xalapa, lanzó unas cuantas promesas, se marchó y no se sabe de avances.

Antes de ir por la carrera de Enfermería, pensó en Medicina, y sus padres le pidieron no tomarla, pues resultaría muy costosa y estaba muy chica para marchar a otra ciudad para poder cursarla. Por lo que decidió convertirse en fisioterapeuta. No le gustó y finalmente optó por Enfermería. Hasta antes de ser asesinada, buscaba ingresar a una escuela en el estado de Puebla para contar con una especialidad. Su gran sueño, recuerdan, era ser enfermera, ganar buen dinero para apoyar a sus padres y sacarlos de la pobreza, pero se lo truncaron.

 

Con información de blog.expediente

Un trabajo de Ignacio Carvajal