POR UN PARTIDO DE LOS TRABAJAJDORES

En los años 20, recién terminada la revolución mexicana en su periodo más violento, en México inicia el cambio más o menos pacífico de jefe de gobierno; un nuevo partido aparecía y aunque ha cambiado de nombre a lo largo de varias décadas, mantuvo el discurso de ser el partido heredero de la revolución mexicana, dirigido por el presidente de la República por conducto de un testaferro.

En esos años un eslogan de publicidad decía que “ veinte millones de mexicanos no podían estar equivocados, la cerveza es Victoria” otro cartel dice que es Corona ; y esto era reflejo de lo que en toda la sociedad se machacaba en donde las ideas de unidad nacional en torno al Presidente y a su partido, se sostenían sobre total uniformidad, no podía existir ningún partido por fuera de lo que posteriormente seguía, no podía existir una voz disidente del jefe máximo, de líder de la revolución, del presidente nacional;  atrás de él las voces vivas apoyaban con matracas, desfiles y violencia. El sistema corporativo que controlaba a los trabajadores y a toda la sociedad a través del partido y sus organizaciones. Veinte de millones de mexicanos no podían estar equivocados y la uniformidad se imponía a cualquier precio.

Ahora aparece un eslogan que sostiene su verdad como razón y repite que 30 millones de mexicanos no pueden estar equivocados; como si la verdad se pudiera decidir en votaciones; peligroso sistema de razonamiento que llevaría a sostener aún que la tierra es plana.

 

No crecí con el gusto por el box o los deportes, mi madre que era la jefa de la casa no tenía esas aficiones y por lo mismo no nos las inculcó; desde pequeño empecé por asistir a una iglesia evangélica metodista; cuando inicié a participar en política dejé atrás las políticas reformistas, electorales y me uní a una organización que luchaba por la vía armada y que, era profundamente crítica y criticada a su vez por el resto de la izquierda; nunca he votado y nunca me había empadronado sino hasta pasado el proceso de 2018, en mi ejercicio profesional como abogado he llevado asuntos que tardan años en ocasiones y que requieren más que dinero que mis clientes carecen, paciencia eterna para llevarlos adelante. He vivido en minoría social, familiar, religiosa, política todo el tiempo. Crecí sabiendo que los demás, la mayoría tiene gustos, valores, principios, preferencias, visiones, opciones que no comparto y que, en muchas ocasiones, por mis diferencias me aísla, bulean, me colocan o me coloco en minoría. Sostengo que aunque sean 20 o 30 millones, tengo la opcòn de sostener un pensar diferente y de ser necesario, la responsabilidad de ejercer ese derecho hasta sus últimas consecuencias.

 


Amlo y Bonapartismo

El bonapartismo en un gobierno burgués según la figura que explica Marx en El 18 de brumario de Luis Bonaparte, es un gobierno de un Estado burgués que aparenta servir y trabajar en interés de todas las clases; toda vez que el Estado burgués puede darse ese tipo de gobierno, esto no cambia la esencia del sistema de explotación.

Los partidarios de AMLO esperan que se mejoren las condiciones de vida de los trabajadores, los patrones por su parte esperan que el sistema se mantenga; al final los intereses de ambos sectores se enfrentarán y entonces el gobierno tendrá que decidirse ante uno u otro; este sistema lo hemos tenido anteriormente con los gobiernos emanados del PRI y la respuesta siempre ha sido que el interés del capital está por encima de los trabajadores

Ahora hablar de poder y de criticarlo es criticar a Morena. Mientras tanto Amlo pretende mantener el equilibrio de su gobierno haciendo concesiones a la burguesía, matizando posiciones que antes sostenía, jugando al bonapartismo; para que el sistema perdure que se den concesiones a los trabajadores. Las voces críticas son acusadas de prianistas, perredistas, mafia en el despoder; mientras el líder pacta con esas fuerzas e incluso integra a sus personeros al equipo de gobierno.

Es la misma lógica donde muchos confunden socialismo con estatismo, y se confunden medidas o políticas sociales con izquierda o socialismo. Sobre todo en México con discurso lombardista, que es el del pensamiento estalinista a nivel internacional que en México tuvo máxima expresión a Vicente Lombardo, quien terminó por defender al gobierno priista “por ser un gobierno emanado de la revolución mexicana”; a partir de ahí se aplaudían todas las medidas sociales que se realizaban y se condenaba a prisión o a la muerte a los opositores. La Unidad Nacional era la premisa, Se transformaron las luchas sociales y luchadores sociales en masas acarreadas de votantes y aspirantes a puestos de elección

El gobierno mexicano post revolucionario no puede ser considerado como un gobierno de izquierda, a pesar de las medidas sociales que hubiera tomado; la creación del Instituto Mexicano del Seguro Social, de ISSSTE, del Infonavit, del Fonacot, del reparto agrario, pues todas y cada una de esas medidas son en una parte resultado de las exigencias sociales que deben ser contenidos con medidas de carácter gubernamental; pero por otro lado, esos medios deben ser entendidas a partir de lo que fue la Guerra Fría, y que son precisamente medidas que se tomaron para contener la posibilidad de que los sectores sociales, los trabajadores los campesinos los sectores populares apoyaran levantamientos izquierda de izquierda comunista.

Las medidas sociales inicias con el New Deal, en EU en los años posteriores a los años 30 son resultado de la crisis económica global del capitalismo en 1929; la Alianza para el Progreso es precisamente es un medio para contener el impacto de la revolución cubana y las presiones de los movimientos insurgentes en toda América Latina.

López Obrador propone precisamente medidas de carácter social, lo que no implica que por esto pueda ser un gobierno de izquierda, como tampoco y menos aún al gobierno de Estados Unidos con las medidas que frente a la crisis tuvo que adoptar; en el gobierno de Roosvelt hubiera sido un gobierno de izquierda.

Nadie puede asegurar que con su llegada la República terminara con la corrupción; AMLO fue jefe de Gobierno en el Distrito Federal y no acabo con la corrupción ni en las ventanillas de las Delegaciones, en la policía ni en ninguna otra parte; no hay bases para creer que gobernando el país dará un resultado distinto.

Dejar las ideologías y la política de principios por medidas para matizar de alianzas incluso con partidos de la derecha como el PES llevara a su gobierno a mantener los equilibrios necesarios y por lo tanto no afectar esas alianzas que lo llevan al gobierno y difícilmente se asegura que habrá un programa de izquierda. Eso es la esencia del bonapartismo.

Las propuestas de República amorosa de una Constitución Moral no son más que figuras retóricas para esconder la falta de un proyecto político ideológicamente definido. La personalidad mesiánica de AMLO que se autocalificó como un rayito de esperanza y ahora como el salvador de la Nación muestran que esa percepción de la realidad está alterada al considerar que con su llegada a la presidencia cambiará. El funcionamiento del sistema el cual no piensa destruir y construir otro si no hacerlo sólo eficiente y menos corrupto; lo eficiente estaría por verse y lo de corrupto, mientras no se acaben las bases del mismo sistema capitalista no se modificará sustancialmente

Durante muchos años la población votó por el PRI porque “no había de otra”, pero es lo menos peor y por el malentendido agradecimiento por las medidas sociales de los gobiernos priístas; pese a las medidas sociales el PRI no fue ni es de izquierda: López Mateos el mismo que nacionalizó la industria eléctrica es el mismo que manda asesinar a Rubén Jaramillo y reprime la huelga ferrocarrilera, y como este todos y cada uno de los gobiernos priístas.

Este momento no hay una alternativa real sustancial de fondo en materia electoral que pueda representar los intereses de los trabajadores, a lo más, de representar a ciudadanos encolerizados por la corrupción y la inseguridad

Durante los años de los gobiernos del partido hegemónico, las movilizaciones eran condenadas, tomadas con un insulto por las fuerzas vivas de apoyo al régimen, reprimidas por la policía y en los medios de comunicación si acaso algo aparecía, eran señaladas como parte siempre de acciones para desprestigiar al régimen Todas las acciones del gobierno eran aplaudidas festejadas en los medios y existía un amplio apoyo a las acciones de gobierno realizadas aún incluso la acciones represivas.


La vieja Izquierda y el viejo PRI

En la época de Ávila Camacho la izquierda comunista dirigida por Moscú se integró  al PRI y Vicente Lombardo Toledo sirvió de tapete del régimen desde el movimiento obrero; ahora la izquierda qué capítulo ante Cárdenas sin empacho aplaude a López Obrador, de nuevo renuncian a la independencia política y orgánica de los trabajadores frente al capital y en una visión de frente amplio, antes antifascista, ahora anti neoliberal, propugnan por un capitalismo con rostro humano; si el socialismo para ellos es utopía, el capitalismo con rostro humano no es más que una quimera, un verdadero discurso para engañar a los trabajadores

Frente al previsible avance de las tendencias socialistas a nivel mundial, posterior a la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos presenta la Alianza para el Progreso como antes presentó el New Deal para enfrentar la crisis en Estados Unidos y el avance de los trabajadores en ese país; AMLO sin medias tintas revindica una nueva alianza para el Progreso para México y dice que justo como lo propuso Roosevelt, en este sentido no engaña a nadie, no quiere cambiar el sistema económico, sólo desea atemperarlo con medidas de política social.

En esos años algunos de supuesta izquierda justificaron su incorporación al PRI porque consideraban que desde ahí iban a dar la lucha y que había que vencer el régimen desde adentro. Los años dicen claramente que lo único que lograron, en el mejor de los casos, es volverse malabaristas de la política en puestos burocráticos. Ahora militantes de izquierda con el mismo discurso se incorporan a Morena, para hacer el cambio desde donde están “las masas”, la población, como antes lo fue el PRI, ahora será en Morena, más tarde los veremos brincar de puesto en puesto como trapecistas para mostrar que eso es hacer el trabajo “desde adentro”. Y aparte Berni Sanders en la pasada campaña electoral del partido demócrata propugnaba por una versión de socialismo, Los ahora izquierdistas que quieren trabajar desde Morena, ni siquiera se atreven a a hablar de socialismo como Bernie Sanders, están peor que un Político del Partido Demócrata Yankee.


Y del 68 para acá

En 1968 Muñoz Ledo condena el movimiento estudiantil como diputado priísta; en los 70 AMLO decide dar la lucha por transformar al PRI desde adentro. Al coincidir ambos en la misma organización, en el mismo proyecto, subrayan su conciencia ideológica en el nacionalismo revolucionario, y que su partido, guardadas las proporciones, es un frente de clases para mantener al capitalismo con un rostro humano, con gobierno bonapartista, que dará concesiones a los trabajadores, pero jamás entregará el poder y bajo ninguna circunstancia llevará al país al socialismo.

En los 70 en la UNAM sobre todo en la Facultad de Ciencias Políticas los jóvenes se organizan en grupos de izquierda socialista; impensable que un joven universitario militara en el PRI en esas condiciones. AMLO no sólo después del 68 y del 71 no es de izquierda socialista, sino que es priista y en una carrera accidentada llega a convertirse en el líder estatal de ese partido en su natal Tabasco. Imposible que hubiera presentado en esos años en una asamblea universitaria a defender a su partido.

Pero no solo el 68, el 71 tampoco le causa conmoción, tampoco la guerra sucia ni los excesos de Echeverría y Portillo. Nada lo motiva a salir del PRI hasta que Cuauhtémoc Cárdenas en 1988 rompe con el PRI no por razones ideológicas sino porque la puerta no se abre para que pudiera competir como candidato a la presidencia por ese partido; cierto eso tiene un fondo más practico que con el ideal del nacionalismo revolucionario que es la ideología construida que los une, la historia se reescribe y dirán que Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y Cárdenas siempre han sido líderes de izquierda.

AMLO aunque en su discurso revindica, Campa y Vallejo, pero es el régimen del partido en el que el milito el que los metió a la cárcel; en 1975 en la campaña de Campa por el Partido Comunista Mexicano Amlo no estuvo presente pues era priísta. Deja el PRI cuando la puerta a ser gobernador de Tabasco sele cierra.

 

 

Morena y morenistas

intolerantes hacen presencia, como en redes en contra de la página los Gastos Pendejos, la cual desde 1902 se enfrenta y su régimen  denunciando su corrupción exhibiéndole de manera pública en redes y en las calles; esa misma página decidió criticar a AMLO y sus seguidores iniciaron una ola de protestas para que la página fuera suspendida en redes; un seguidor de AMLO declara que sí Marcos está contra AMLO entonces él es su enemigo; estos actos que parecen aislados son la mejor muestra de la intolerancia y fanatismo que existe de AMLO y Morena; quizá mañana alguien dé una orden, y quizá mañana alguien jale el gatillo; todos negaran la orden, negaran haber dado el golpe y como la mano que disparó está bien fundada en un guante blanco como el batallón Olimpia en el 68, simplemente habrá huellas y no culpables. Esto será lo que dejo AMLO en el caso Tláhuac; “son usos y costumbres y con ellos no hay que meterse”

Los elementos de la descomposición están presentes, y como dijeron Heráclito, Hegel y Marx al hablar de la dialéctica: las cosas se transforman en su contrario; El gobierno sandinista antes fue la esperanza en Nicaragua y la de millones en todo el mundo, ahora reprime a su pueblo; así como en Venezuela Maduro se reprime a los trabajadores en una burocracia político-militar para mantener su régimen empobreciendo a los trabajadores que dice defender; los elementos de la transformación de los fenómenos en su contrario está presente, y no son unívocos, pero tampoco son fatales.

Por su parte las fuerzas del PRI, las del PAN, Las del PRD jugarán a llevar al gobierno a medidas y acciones límites, tratarán de forzar que se tomen medidas impopulares, si es posible de fuerza a efecto de restarle legitimidad y erosionar su base social para recuperar migajas de lo perdido.; como nunca las fuerzas de izquierda socialista deberán actuar con toda precisión en la acción y en el discurso para no confundirse con las fuerzas de la reacción. Es momento de las ideas, delos proyectos delos programas, de que el cambio no se detiene con cambios de partidos sino con un pueblo organizado que se hace gobierno.

Necesitamos si queremos cambios radicales, un partido que represente unilateralmente los intereses de los trabajadores por lo que debe ser definido como un partido de clase, un partido de trabajadores, independiente política y orgánicamente de cualquier otra formación política; nada de frentes nacionales para “salvar a la patria”; Necesitamos un partido con amplia democracia interna para formar corrientes y tendencias en su interior, con orientación socialista entendido como el medio para acabar con la propiedad privada sobre los medios de producción sean estos industriales, agrarios, de servicios y financiero entender que no se puede representar claramente en la sociedad los intereses de los trabajadores si en el mismo partido existen posiciones con intereses de clase, y por tanto económicos y políticos diversos. Necesitamos un partido de trabajadores socialista, ecologista, feminista, y sobre todo, revolucionario y por ello comunista.

Debemos proponer que las grandes fortunas paguen impuestos y que de ser necesario se expropien y nacionalizadas sus empresas; que se establezcan comités obreros para controlar la producción en las empresas estatales; que se forme una  Guardia Nacional prevista en la Constitución que enfrente a los ejércitos creados por los capitalistas y el narco. Y esto sólo para empezar.

Necesitamos tener en nuestras manos el poder.