Walter Angel

GAR
La delimitación política que hizo el #EZLN del gobierno de #AMLO me pareció fundamental. Lo que a muchos quizá no les gustó fueron las formas; lo que a mí me importa nada.

De uno y de otro grupo, la izquierda independiente, principalmente la revolucionaria, hemos recibido sus "críticas". Desde que somos una vanguardia en la que se pueden venir a "cagar", como nos aludió Marcos-Galeano en la respuesta a ETA en 2003; hasta que le hacemos el juego a la derecha por tener posiciones críticas a los proceso electorales, como nos ha dicho Morena constantemente. Ambos de sectas no nos bajan.

Sin embargo, como todas las organizaciones de lucha y resistencia, tocaba al EZ delimitarse o alinearse. Y a lo que estamos asistiendo debería entenderse como la disputa entre dos posiciones donde no cabría un punto intermedio, que en estos momentos sería sólo un espacio vacío, sin política ni perspectiva inmediata ni histórica.

Por ello es un acierto que se pueda elevar el nivel de debate respecto a este tema y frente a dos proyectos distintos. Superar la fase de descalificaciones entre sus seguidores quienes no por negarse mutuamente, harán que los otros desaparezcan, o peor aún, logren que "los otros" sean vistos como los enemigos. Cuando muchas veces ambas expresiones comparten base social. Esto por la forma que tomó la lucha de clases.

Para mi gusto, estaría genial y contribuiría que el EZ golpeara también a otros sectores de la derecha que busca abanderarse la oposición al gobierno de #AMLO, a través de retomar el reclamo lanzado el 1 de enero en Chiapas; algunos de forma obscena como Xochitl Gálvez. Quizá lo hagan más adelante porque a ese sector pro colonial, hay que aplastarlo.

Por otro lado que las delimitaciones de otros sectores en lucha, digamos, de otras expresiones de la izquierda, no hayan tenido la resonancia que tuvo el EZLN es obviamente por que ellos sí son un referente nacional.

En nuestras pequeñas proporciones también hemos vivido las críticas de quienes cuestionan que no estemos con uno ni otro, o con ninguno, como dije arriba.

AMLO por su parte esta implementado políticas impensables hace apenas un par de años, que contrastan con otras que no se miran más que como la continuidad de la militarización y violencia, como el establecimiento de la Guardia Nacional.

Todos quienes pretendan ser oposición por la izquierda en la presente etapa, están llamados a delimitarse políticamente elevando el debate y la calidad de la argumentación, con miras a desarrollar procesos de politización que permitan superar la actual etapa pero de la mano de un programa con mucha mayor profundidad en el terreno de los reclamos de los explotados y oprimidos.

O nos quedamos en el mundo de la descalificación que no sólo no abona a la construcción política, sino que termina siendo el lastre que sustituye con prejuicios a la ideología de clase y que permite convertir la escena en una revista de espectáculos.

Mi más profundo desagrado porque los medios amarillistas hayan tomado de las palabras del comandante Moisés, sólo los tópicos más escandalosos que permitieran polarizar y contrapuntear a las bases de uno y de otro proceso, de Morena y de el EZLN; cuando en esas palabras hay un contenido de un programa de lucha y resistencia que quedó en segundo plano.

Frente a esta lluvia de descalificaciones, la posición de la izquierda independiente debería ser contribuir a clarificar el camino que nos lleve a la construcción de un gobierno obrero, campesino y popular, y no la de sumarnos al cúmulo de señalamientos.

Construir una alternativa, debería estar a la orden del día de todas y todos nosotros.